La celiaquía no es una alergia ni una simple sensibilidad: es una enfermedad autoinmune. Cuando una persona celíaca consume gluten —la proteína presente en el trigo, la cebada y el centeno—, su sistema inmunitario ataca por error el revestimiento del intestino delgado, dañando las vellosidades encargadas de absorber los nutrientes. Con el tiempo, ese daño repetido puede derivar en anemia, osteoporosis, problemas de crecimiento en la infancia o un mayor riesgo de otras enfermedades autoinmunes. El único tratamiento eficaz conocido hasta hoy es una dieta sin gluten estricta y de por vida.

Cuánta gente convive con la celiaquía

Durante décadas se consideró una enfermedad rara, con una prevalencia estimada de apenas 1 de cada 4.000 u 8.000 personas. Los estudios de cribado poblacional de las últimas dos décadas cambiaron radicalmente esa foto: hoy se estima que la celiaquía afecta a alrededor del 1% de la población mundial, con estudios que sitúan el rango entre el 0,7% y el 2,9% según la región y el método de diagnóstico. En Europa, la incidencia diagnosticada supera los 12,7 casos por cada 100.000 habitantes al año en la mayoría de los países, y viene creciendo a un ritmo medio del 7,5% anual en las últimas décadas —en parte por una enfermedad real en aumento, y en parte porque cada vez se diagnostica mejor.

~1%de la población mundial convive con celiaquía
4,8 añostiempo medio entre los primeros síntomas y el diagnóstico
80-90%de los casos permanece sin diagnosticar en buena parte de Europa

Esa brecha diagnóstica es, quizás, el dato más relevante de todos: solo entre un 10% y un 20% de las personas celíacas presenta el cuadro clásico —diarrea, pérdida de peso, dolor abdominal— que lleva a sospechar la enfermedad con rapidez. El resto convive con síntomas leves, inespecíficos o directamente ausentes durante años, lo que explica un retraso diagnóstico medio de varios años desde la aparición de los primeros signos.

El caso de España

En España, las estimaciones de prevalencia se mueven en el mismo rango que el resto de Europa occidental: entre el 1% y el 2% de la población, lo que equivale a entre 450.000 y 900.000 personas. Según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España (FACE), en torno al 80% de los casos sigue sin diagnosticar, una cifra que coincide con los datos de países como Alemania. FACE agrupa hoy a 15 asociaciones territoriales y más de 19.000 familias asociadas, y trabaja precisamente para visibilizar esa brecha y acompañar a quienes reciben el diagnóstico.

El impacto no es solo clínico. FACE reporta que un 65% de las personas celíacas considera que la enfermedad ha afectado a su salud mental, en parte por la carga que supone gestionar una dieta estricta en un entorno —restaurantes, viajes, comidas familiares— que no siempre ofrece alternativas seguras. A esto se suma un coste económico real: comer sin gluten sale, en promedio, unos 1.000 euros más caro al año que una alimentación convencional, y a diferencia de países como Bélgica, Finlandia o Portugal, España todavía no cuenta con ayudas públicas específicas para compensar ese sobrecoste.

Por qué importa una gama sin gluten bien hecha

Detrás de cada cifra hay una persona que necesita que su pan, su pizza o su bollería no sean una excepción, sino una opción tan buena como cualquier otra en la carta. Es la razón por la que desarrollamos nuestra Línea sin gluten: panes, pizza y repostería formulados específicamente sin gluten, pensados para que los establecimientos puedan ofrecer una alternativa segura y de calidad, sin necesidad de una elaboración aparte.

Fuentes
  1. Dr. Schär Institute. "Celiac disease: prevalence and incidence".
  2. FACE — Federación de Asociaciones de Celíacos de España, datos recogidos en Infobae, "Un acercamiento a la celiaquía, la enfermedad que sufre casi medio millón de personas en España", 2024.